El 14º Congreso Nacional se celebra en un momento de muchos avances positivos en el país. Tras casi cuatro décadas de reforma, Vietnam ha acumulado nuevas fuerzas y potencial, entrando en una fase de desarrollo con aspiraciones más altas y una visión a más largo plazo.
Con este impulso, el pueblo espera un gobierno más eficaz; las empresas anticipan un entorno transparente y estable para invertir con confianza; y la juventud cree en oportunidades para avanzar mediante la capacidad y la creatividad.
De estas expectativas, un valor común se está haciendo evidente: la confianza social, el fundamento espiritual más importante para cada paso del desarrollo sostenible.
La confianza social no es una emoción pasajera, ni puede crearse con eslóganes o promesas. Es una institución invisible, formada a partir de las experiencias repetidas del pueblo con el funcionamiento del sistema.
Cuando las políticas son consistentes, la confianza se refuerza. Cuando el aparato es transparente, la confianza se profundiza. Cuando la autoridad va acompañada de una responsabilidad clara, la confianza se vuelve sostenible.
Por el contrario, incluso tropiezos prolongados en la implementación pueden erosionar la confianza muy rápidamente, sin necesidad de ninguna queja pública.
Desde esta perspectiva, la sociedad presta especial atención al 14º Congreso no solo por los objetivos de desarrollo establecidos, sino por cómo el Partido se enfrenta a sí mismo. Un punto notable es el espíritu de afrontar de frente las limitaciones y deficiencias.
En el Informe de Revisión del mandato del Comité Central, el hecho de que el Miembro del Buró Político, Secretario Permanente del Secretariado, en nombre del Buró Político, extrajera serias lecciones de las deficiencias en la inspección, supervisión y trabajo disciplinario del Partido en los últimos tiempos no es meramente un procedimiento interno.
Es un mensaje político muy claro: El Partido no elude responsabilidades, no oculta deficiencias y está dispuesto a autocorregirse para mejorar.
En la vida política moderna, la franqueza es en sí misma un recurso para construir confianza. Cuando la gente ve que los individuos de mayor responsabilidad se atreven a hablar directa y verazmente sobre lo que no se ha logrado, la sociedad percibe una actitud seria y receptiva.
La confianza no viene de «no cometer errores», sino de cómo se lidia con ellos. Extraer lecciones no es para quedarse en palabras, sino para abrir el camino a ajustes sustanciales en la acción.
Sin embargo, la confianza solo se nutre verdaderamente cuando esos compromisos entran en la vida real. La gente no mide la confianza por la extensión de los informes, sino por cambios muy concretos: ¿son más simples los trámites?; ¿son más rápidas las decisiones?; ¿es más clara la responsabilidad?…
El buen gobierno es aquel que hace que la gente se preocupe menos por «cómo funciona el aparato» para que pueda centrarse en el trabajo, la creatividad y construir su propio futuro.
Por lo tanto, el camino para consolidar la confianza social pasa en última instancia por cosas muy ordinarias: un expediente procesado a tiempo; una decisión firmada con la autoridad adecuada; un funcionario que se atreve a actuar y asumir responsabilidades; una delegación de autoridad lo suficientemente clara para evitar que el trabajo se estanque; y una disciplina pública lo suficientemente estricta para que la dedicación no se pierda.
La gran confianza se construye a partir de pequeñas mejoras, que deben repetirse consistentemente y ser visibles en la vida diaria.
También debe aclararse que consolidar la confianza no es tarea de un solo momento o de un solo congreso. Es un viaje largo, que requiere perseverancia y renovación continua.
El 14º Congreso no «otorga» confianza a la sociedad, sino que moldea un método para construirla: hablar con verdad para actuar con verdad; el poder estrechamente ligado a la responsabilidad; y el liderazgo vinculado a dar ejemplo y a la autocrítica.
Precisamente a partir de los movimientos positivos que se han iniciado y se están iniciando, el 14º Congreso contribuye de manera importante a consolidar la confianza social.
Cuando esa confianza está presente y se extiende en la vida diaria, se convertirá en un poderoso recurso espiritual, silencioso pero perdurable, que apoye al país para avanzar con paso firme en el camino de desarrollo que tiene por delante.
El comité organizador realizó una prueba de 300 fuegos artificiales de gran altitud junto con todo el sistema pirotécnico, con una duración de unos 5 minutos, durante el ensayo general del programa artístico especial «Bajo la Gloriosa Bandera del Partido» que celebra el 14º Congreso del Partido.