Amghib: La meta electoral está ausente entre acusaciones de obstrucción y conflictos de interés
En comentarios críticos sobre la situación política actual, los recientes acontecimientos en la escena libia fueron descritos como una «aceleración ilusoria», con la visión de que lo que se difunde no es más que un discurso dirigido a la opinión pública local, mientras que los obstáculos reales permanecen, el más destacado de los cuales, en su opinión, es el gobierno cuyo mandato ha expirado encabezado por Abdul Hamid Dbeibah.
Se enfatizó durante un diálogo televisado que los esfuerzos actuales, ya sean los liderados por la misión de la ONU o los propuestos por partes internas, carecen de la seriedad suficiente para impulsar al país hacia una verdadera meta electoral. Se lanzaron acusaciones directamente contra aquellos a los que se refirió como «socios de la nación» en la capital, Trípoli, vinculados a una alianza política con el Gobierno de Unidad Nacional, indicando que se erigen como un obstáculo para cualquier progreso.
Se afirmó: «Los obstáculos radican en el gobierno de Dbeibah», con la visión de que la corrupción de la que todos hablan encuentra refugio en este gobierno, que insiste, según su relato, en obstruir cualquier camino que pueda conducir a una votación popular.
La calle occidental… Entre la satisfacción y la ira calculada
En su lectura de la realidad popular en el oeste del país, se negó la existencia de una ira popular genuina y generalizada que pudiera amenazar la supervivencia del gobierno actual. Se señaló que las demandas de los ciudadanos en la capital giran en torno a mejorar las condiciones de vida, estabilizar el precio de la moneda nacional y preservar la unidad del territorio libio. Sin embargo, procedió a vincular la imposibilidad de lograr esas demandas con la existencia de una autoridad ejecutiva que describió como «corrupta».
Se aclaró que las manifestaciones presenciadas en algunas áreas recientemente, aunque expresaron un descontento genuino, no llegaron al nivel de exigir la caída del gobierno. Existe la creencia de que fuerzas externas pueden haber intentado emplear esas protestas para lograr ganancias limitadas, pero no tuvieron éxito en su intento.
Soluciones propuestas… y el dilema de la confianza
La discusión tocó lo que se conoce como la iniciativa del «Comité Político», indicando que provino del propio presidente del Consejo y que incluye una serie de concesiones aceptables para los miembros del Consejo en un esfuerzo por lograr elecciones y unificar instituciones. Sin embargo, se anunció el rechazo a esta iniciativa en su forma actual, anticipando su fracaso para superar los obstáculos prácticos, especialmente con su rechazo por parte de la misión internacional y las partes controladoras en el oeste desde su punto de vista.
Se añadió que la imposibilidad de garantizar la integridad del proceso electoral bajo el dominio del gobierno de Dbeibah, con mandato expirado, sobre las estructuras del Estado es un factor importante para frustrar cualquier esfuerzo.
El rol internacional… y la ecuación de la unidad imposible
No se ocultó el pesimismo respecto a la posibilidad de lograr una genuina unidad nacional en un futuro cercano. Se sugirió que el país, durante más de una década, se ha «compartimentado» según la visión de las potencias internacionales influyentes, que no permitirán –en su opinión– el establecimiento de una única autoridad central o la organización de elecciones decisivas. Se comentó: «Libia desde 2011 no será una sola bajo esta intervención».
El problema de los organismos y consejos en conflicto
También se puso el foco en la disputa existente respecto a la Alta Comisión Nacional de Elecciones, explicando que la Cámara de Representantes propuso la idea de reformarla manteniendo a su actual presidente, pero esta propuesta fue rechazada por el Consejo de Estado. Se cree