A pesar de todo el asombroso progreso científico en el mundo, la naturaleza aún esconde muchos secretos por descubrir. En una tranquila granja del pueblo austriaco de Carintia, la casualidad llevó al descubrimiento de un aspecto inusual del comportamiento de una vaca llamada «Verónica», un incidente que llevó a científicos y especialistas a replantearse el concepto de inteligencia animal, particularmente en el ganado.
El granjero es dueño de la vaca Verónica y la ha tratado como una mascota desde su nacimiento, cuidándola con especial atención, consintiéndola y proporcionándole los mejores tipos de comida y comodidad, por lo que vive una vida lujosa lejos de las presiones habituales de la vida en la granja.
Con el tiempo, se desarrolló un vínculo de familiaridad entre ellos, permitiéndole notar los detalles más finos de su comportamiento diario.
La historia de la vaca Verónica
Un día, le llamó la atención al granjero que Verónica juega con palos y a veces los usa para rascarse la espalda y el vientre.
Al principio, pensó que eran solo movimientos aleatorios o acciones inconscientes, pero decidió observarla de cerca. Al repetirse la escena, descubrió que lo que hacía no era espontáneo, sino un comportamiento intencional y deliberado.
No se detuvo ahí. El granjero también notó que Verónica posee una habilidad notable para distinguir las voces de los miembros de su familia individualmente y responde a sus llamadas acercándose rápidamente a ellos.
La historia de Verónica se difundió rápidamente entre los granjeros locales, luego sus ecos llegaron a los organismos científicos especializados en estudios de comportamiento animal en la capital, Viena, antes de que los medios comenzaran a destacarla.

Un extenso informe sobre la historia reveló que una misión de veterinarios fue a la granja para realizar pruebas científicas destinadas a verificar la verdad de lo que se estaba difundiendo sobre esta vaca excepcional.
Según el informe, Verónica se sometió a una serie de experimentos de campo que demostraron que es capaz de usar hábilmente un palo de escoba dependiendo del propósito previsto. Si el palo se colocaba en un ángulo inadecuado, primero usaba su lengua para reajustarlo, luego lo sujetaba con los dientes y lo usaba de una manera que servía a su objetivo.
El informe citó al veterinario supervisor de los experimentos diciendo: «A veces pienso en cuántas lecciones podrían aprender los humanos de los animales: paciencia, calma, contentamiento y amabilidad».
Tras el éxito de estas pruebas, los científicos enfatizaron que el uso de herramientas por parte de la vaca de múltiples maneras es un comportamiento raro registrado previamente solo en humanos y algunos primates, como los chimpancés, lo que les llevó a reconsiderar radicalmente el estereotipo sobre la inteligencia del ganado.
Aunque la historia de Verónica representa un caso especial de una vaca de la raza «Pardo Suizo», otros estudios científicos han confirmado que las vacas en general poseen habilidades cognitivas y sociales avanzadas que superan con creces la visión tradicional de ellas como animales simples. Disfrutan de una memoria a largo plazo que les permite recordar ubicaciones de comida, percibir peligros y reconocer rostros humanos y animales durante muchos años.
También muestran claras respuestas emocionales, saltando cuando están felices, emitiendo sonidos para comunicarse entre sí, y cada vaca posee una «huella vocal» única a través de la cual expresa su estado y sentimientos.
En las redes sociales, la historia desató un amplio debate.
Una persona escribió: «Nosotros teníamos nuestra vaca que solía hacer tales cosas, incluso desabrochar su cadena con la boca. Hasta el punto de que cuando necesitaba algo, como agua, movía la cabeza hacia el agua, así que sabíamos que la quería. Las vacas son criaturas sensibles, inteligentes y conscientes».
Otro dijo: «No puedo creer que todos actúen como si esta fuera la primera vez que una vaca recoge algo para rascarse. Crecí criando ganado, así que no es tan extraño».
Un creador de contenido escribió: «Si te impresiona la inteligencia de esta vaca, debes saber que los animales de granja sienten alegría, aburrimiento, miedo y dolor igual que tú. Si eres consciente de eso y aún disfrutas consumiendo productos animales, eres un hipócrita. Si no eres consciente de eso y aún disfrutas consumiendo productos animales, eres una persona dañina».
Otra persona dijo: «Después de miles de años a partir de ahora,