En una entrevista exclusiva, Berhanu Nega describió la situación actual como una convergencia de múltiples perturbaciones globales, refiriéndose a ella como una «crisis integral» causada por el colapso de las ideologías establecidas, el cambio climático, la fractura de las instituciones globales y el rápido progreso tecnológico.
Advirtió que África no puede permitirse una repetición de la marginación que sufrió durante transformaciones globales anteriores, señalando que un «cambio oculto» está ocurriendo en todo el mundo.
Enfatizó la necesidad de África de una nueva generación de líderes capaces de guiar al continente a través de la gran crisis.
Sus declaraciones resaltaron una creciente conciencia entre los formuladores de políticas africanos de que invertir en educación no es meramente un objetivo social, sino una necesidad estratégica en un mundo caracterizado por una creciente incertidumbre y un desarrollo acelerado.
Señaló que esta transformación aumenta los riesgos de conflicto y obliga a las naciones pequeñas a navegar la competencia global por influencia con cautela.
Subrayó la necesidad de que África utilice las próximas décadas como una oportunidad estratégica para fortalecer sus bases económicas, incluyendo la productividad agrícola, la autosuficiencia alimentaria, la independencia energética y la producción local.
Hizo un llamado a una reforma radical de los sistemas educativos, enfatizando que la educación debe ser integral e inclusiva, llegando a cada niño y no solo a una pequeña élite, ya que el talento puede surgir en cualquier lugar.
Añadió que la educación en el continente africano debe combinar bases sólidas en ciencia y matemáticas, educación moral, un conocimiento profundo de las sociedades africanas y la capacidad de pensamiento independiente.
Dijo: «Esto es una cuestión de supervivencia para las generaciones futuras. No podemos tomarlo a la ligera si entendemos los peligros que nos esperan.»