El Representante de Al-Azhar Al-Sharif declaró que la 36ª Conferencia Internacional del Consejo Supremo para Asuntos Islámicos encarna el interés del Estado egipcio por establecer el estatus de las profesiones en el Islam como un valor civilizatorio y moral auténtico que contribuye a la construcción y el desarrollo, y que mira hacia su futuro ante las transformaciones aceleradas de las tecnologías de inteligencia artificial.
Añadió, durante su discurso celebrado bajo el patrocinio del Presidente de la República y titulado ‘Las Profesiones en el Islam’, que la conferencia tiene como objetivo potenciar el liderazgo nacional del Estado egipcio en el empleo de tecnologías modernas y dirigirlas para servir a la nación, construyendo un ser humano capaz de crear y desarrollarse, y contribuyendo positivamente al renacimiento de su sociedad, en línea con la Visión de Egipto 2030.
El representante pasó a hablar sobre el futuro de las profesiones en la era de la inteligencia artificial, subrayando que este tema exige lograr un equilibrio entre el progreso científico y las constantes éticas, y entre el desarrollo técnico y la dignidad humana. Señaló que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los motores de transformación del mercado laboral, remodelando la naturaleza de las profesiones y afectando a los roles y tareas humanos.
Enfatizó que las instituciones científicas y de divulgación deben estar presentes con visiones sólidas que regulen esta transformación y no la dejen sin una brújula moral que la guíe. Afirmó que el futuro de las profesiones no se mide solo por la velocidad y precisión de la máquina, sino por el grado en que los humanos mantengan su papel central en la orientación, regulación y asunción de responsabilidades. Explicó que el verdadero desafío que plantea esta conferencia es cómo preservar la ‘humanización de las profesiones’ en la era de la inteligencia artificial, señalando que la IA, a pesar de poseer velocidad y precisión, carece de la conciencia, la misericordia y la responsabilidad moral que distinguen a los humanos, que son la esencia de las profesiones en el Islam.
Continuó diciendo que la inteligencia artificial debe seguir siendo una herramienta que sirva a los humanos, no que los reemplace; un medio que ayude a la maestría pero no sustituya a la conciencia; y que ayude en la producción sin abolir los valores. Advirtió que los desafíos más peligrosos no radican en adoptar tecnologías modernas, sino en cómo integrarlas éticamente de manera que se preserve la justicia en las oportunidades laborales, se salvaguarden los derechos de los trabajadores y se evite que la tecnología se convierta en una herramienta de exclusión o explotación no ética.
Aclaró que si la mente humana ha sido capaz de crear una inteligencia artificial, está obligada a sopesarla con las balanzas de la conciencia y la responsabilidad legal y moral. Afirmó que la supervisión ética y basada en valores representa el puente de seguridad entre la innovación científica y el trabajo profesional, y que la ausencia de esta supervisión podría convertir a la tecnología de un medio para servir a la humanidad en una herramienta para debilitarla o despojarla de su humanidad. Subrayó que el futuro de las profesiones ante la inteligencia artificial depende de establecer que la tecnología no reemplace la integridad, que la ciencia no reemplace el carácter, y que una profesión solo se completa con la belleza de los valores y la supervisión de la conciencia.