Al-Farsi responsabiliza por completo al gobierno de Dbeibah del deterioro general y describe su gestión como catastrófica.

El profesor de ciencias políticas describió el rápido deterioro de la situación en Libia como un «resultado natural» del fracaso del gobierno de Abdul Hamid Dbeibah, subrayando que el país no ha vivido «un solo día de estabilidad real» bajo su liderazgo.

Explicó en declaraciones televisivas que el período pasado fue testigo de un «despilfarro generalizado de fondos públicos» y un agotamiento de recursos sin que nada de ello se reflejara positivamente en la vida del ciudadano libio o en la construcción de instituciones estatales. Señaló que el gobierno gastó sumas enormes sin ninguna mejora tangible en los servicios básicos que presta a los ciudadanos, en un momento en el que falta una «visión nacional clara» para la reforma y la reconstrucción.

Proliferación del caos de seguridad y colapso de servicios en las regiones

La crítica no se limitó a los aspectos económicos y administrativos, sino que se extendió al ámbito de la seguridad, donde señaló la continua proliferación de milicias armadas y el caos de seguridad cuyos «efectos no se limitaron a robos, sino que alcanzaron las vidas de los ciudadanos». También destacó el deterioro de las condiciones en las regiones orientales y meridionales de Libia, considerando que reflejan la «debilidad del gobierno» y su incapacidad para proveer los servicios y capacidades más básicos a esas zonas.

Deterioro económico «grave» que alimenta el descontento popular

El experto político advirtió que el deterioro económico ha alcanzado niveles «muy peligrosos», añadiendo que el aumento sin precedentes de los precios, la caída del tipo de cambio de la moneda local y los retrasos en el pago de salarios son factores que han llevado a una «confusión del panorama general». Confirmó que estas duras condiciones son las que impulsan la ola de protestas populares presenciada en varias ciudades, incluida la capital, opinando que «la calle está ahora más preparada para exigir la caída del gobierno, ya que la situación comenzó a afectar directamente el sustento del ciudadano».

Acusaciones de corrupción y aferramiento injustificado al poder

En un lenguaje contundente, describió al gobierno como «corrupto» y su desempeño como «catastrófico y pésimo», señalando que ha «llegado a un callejón sin salida». Lo acusó de buscar ganar tiempo mediante pasos políticos que no abordan la esencia de la crisis, sino que contribuyeron a profundizar la división política y a aumentar el «estado de confusión institucional» imperante, especialmente en el oeste del país.

Elogios al ejército y duras críticas a la Misión de la ONU

Por otro lado, elogió el papel del Comando General del Ejército en la provisión de apoyo social y asistencia a los ciudadanos, describiéndolo como una «válvula de seguridad». También señaló una mejora en la situación militar en las regiones orientales y meridionales.

Por otra parte, dirigió duras críticas al papel de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia, acusándola de seguir un camino «excluyente» que no reúne a todas las partes, y de apoyar a facciones políticas específicas, lo que –en su opinión– aumenta la complejidad del panorama y sirve a intereses internacionales en detrimento de una solución nacional.

Advertencia sobre la escalada de protestas y posible represión

Pronosticó una escalada de los movimientos populares en el próximo período, al mismo tiempo que advirtió sobre su expansión en la capital, Trípoli, y el oeste del país. Expresó temor de que algunos grupos armados, beneficiándose de la continuidad del caos, busquen «frustrar cualquier movimiento popular», o incluso recurran a «reprimir o detener por la fuerza a los manifestantes».

Libia

Libia es un país del norte de África con una rica historia arraigada en civilizaciones antiguas, destacando especialmente por ser el lugar de asentamientos fenicios, griegos y romanos a lo largo de su costa mediterránea. Su patrimonio cultural incluye ruinas espectaculares como las de la ciudad romana de Leptis Magna, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la era moderna, Libia obtuvo su independencia en 1951 y ha experimentado cambios políticos significativos a lo largo de los siglos XX y XXI.

Trípoli

Trípoli es la capital y ciudad más grande de Libia, un puerto importante en la costa mediterránea con una historia que se remonta al siglo VII a.C., cuando fue fundada por los fenicios. Históricamente conocida como Oea, formaba parte de la región fenicia y luego romana de la «Trípolis» (tres ciudades), y su icónico Castillo Rojo (Assaraya al-Hamra) es testigo de siglos de dominio romano, árabe, otomano e italiano. Hoy en día, sigue siendo el corazón político, económico y cultural de Libia, aunque su antigua medina y sitios históricos han enfrentado desafíos en las últimas décadas.